Te va a bajar la regla y de repente te sientes hinchada, tienes cambios de humor, un apetito insaciable de chocolate… ¡No te preocupes! Esto se conoce como Síndrome Premenstrual y se calcula que alrededor del 80% de las mujeres presenta alguno de sus síntomas.
¿EN QUÉ CONSISTE EL SÍNDROME PREMENSTRUAL?
El Síndrome Premenstrual (SPM) se define como un conjunto de síntomas físicos, emocionales y conductuales que se presentan en la fase lútea del ciclo menstrual, es decir, unos días antes del comienzo de la menstruación y que generalmente desaparecen con la llegada de la regla o en días posteriores.
Existe una gran variedad de síntomas cuya intensidad varía mucho entre unas personas y otras, sin llegar a afectar severamente la vida cotidiana de la mujer. Entre estas manifestaciones clínicas se encuentran:
-Síntomas psicológicos: irritabilidad, crisis de llanto, disminución de la concentración, hipersensibilidad a estímulos externos…
-Alteraciones conductuales: aumento del apetito, antojo de ciertos alimentos, alteraciones del sueño, disminución del interés por las actividades habituales…
-Síntomas físicos: retención de líquidos que produce dolor en las mamas, hinchazón y dolor abdominal, aumento de peso transitorio, palpitaciones, cefalea, acné…

PERO ENTONCES… ¿QUÉ ES EL TRASTORNO DISFÓRICO PREMENSTRUAL?
Es importante no confundir el Síndrome Premenstrual con el Trastorno Disfórico Premenstrual (TDPM), ya que este último implica una serie de síntomas de mayor gravedad que interfieren significativamente en la vida de la mujer que lo padece. Concretamente, el TDPM se caracteriza por la aparición de síntomas severos, como ideas suicidas, depresión, ansiedad o extrema irritabilidad, además de otras manifestaciones clínicas semejantes al SPM.La prevalencia de este trastorno se sitúa entre el 2-8% de las mujeres con menstruación del mundo.
Por lo que respecta a su etiología, a día de hoy no está del todo clara. Sin embargo, estudios apuntan a que la causa más probable de este trastorno sea el cambio en las concentraciones sanguíneas de las hormonas que intervienen en el ciclo menstrual (progesterona y estrógenos) así como alteraciones de un neurotransmisor llamado serotonina que afecta a nuestro estado anímico.
En cuanto a el tratamiento, este va desde recomendaciones en el estilo de vida (realizar ejercicio suave diario, mantener una dieta equilibrada, evitar situaciones estresantes...) hasta la administración de hormonas y psicofármacos, como los antidepresivos o las benzodiacepinas.La psicoterapia también puede resultar muy beneficiosa para algunas mujeres, ya que esto le permitirá conocer más de cerca sus síntomas y aprender herramientas para saber manejar de una forma más óptima la situación por la que está pasando.